Otra monocromática noche de Viernes, ella leía el sumario de la Cosmo de Diciembre mientras un mosquito le picaba el tobillo. Un Motorola W375, cuya tapa de la batería se había fugado en una noche parcialmente cubierta por nubes de alcohol, yacía somnoliento sobre el escritorio de madera. Cuando a eso de las nueve menos veinticinco, sonó.
"Hola."
El color de sus pómulos afectados por la rosácea desapareció, estaba completamente helada, inmóvil e incapaz de sentir el suelo debajo de sus pies. Por un segundo la invadió una sensación similar al súbito descenso de presión sanguínea, lo que la obligó a dejarse caer sobre la silla para recuperarse... y fue invadida así por el miedo.
Lágrimas tibias le devolvieron el calor a su rostro, luego las manos que llevó hacia sus ojos hasta que sus cuerdas vocales produjeron un sonido suficiente como para susurrar.
"No..."
Siguieron los peores cuarenta y tres minutos en muchos años; interminables, vacantes, casi estáticos... perfectos para el flagelo psicológico de la imaginación ante la ignorancia sobre la mayoría de los acontecimientos y la impotencia que genera la distancia. Dolor. Nadie sabía nada más que lo que ella sabía, a partir de un impulso llamó a su celular "¿Qué te hicieron..?" le preguntaba al contestador automático en un tono casi inaudible.
Veintidós minutos más tarde escuchó su celular vibrando contra la madera del escritorio más frenético que nunca, atendió, caminó hacia la ventana de la cocina, después al living hasta el ventanal y la taquicardia cesó paulatinamente. Le había vuelto el alma al cuerpo.
Sonrió con alivio, y lloró con esa sonrisa en sus labios.
11.12.10
9.12.10
6.12.10
"Brosandi" todo en mayúsculas, con signos de exclamación y muchos dos puntos deses.
Tengo resueltos casi todos los regalos navideños.
Al parecer conseguí trabajo.
Tuve un día hermoso.
Cada día me doy más cuenta del cariño enorme que siento por varios ex compañeros de colegio, que son como una familia.
Dibujé después de meses.
En Marzo voy a ver a Muse.
Empezaron a aparecer las decoraciones de Navidad.
El vacío está menos vacío.
Hace mucho, mucho tiempo que no me sentía tan feliz... De sólo pensar en todos los motivos por los cuales brota mi transparente sonrisa, puedo sentir que mis ojos se llenan de lágrimas de felicidad.
Siento que estoy viva.
Al parecer conseguí trabajo.
Tuve un día hermoso.
Cada día me doy más cuenta del cariño enorme que siento por varios ex compañeros de colegio, que son como una familia.
Dibujé después de meses.
En Marzo voy a ver a Muse.
Empezaron a aparecer las decoraciones de Navidad.
El vacío está menos vacío.
Hace mucho, mucho tiempo que no me sentía tan feliz... De sólo pensar en todos los motivos por los cuales brota mi transparente sonrisa, puedo sentir que mis ojos se llenan de lágrimas de felicidad.
Siento que estoy viva.
3.12.10
19.11.10
18.11.10
Mayo.
"...para mis ojos y mi alma sos más único e irrepetible que cualquier otro ser humano en el universo."
21.10.10
He aquí, madames et messieurs, un fragmento del origen troncal de mi neurosis.
"¿Y ahora qué carajo te pasa, bipolar de mierda?"
El domingo fue el día de la madre, de la madre que no tuve, ni tengo, ni voy a tener. Sí, bueno, tengo una madre biológica que vive conmigo y mi papá, que a su vez está severamente medicado-sedado- ante los irremediables episodios de ira, y violencia de grado menor a nivel psícológico que, por supuesto, tuve la dichosa oportunidad de apreciar. Más de una vez.
Desde que tengo memoria (que, por cierto, es impecable).
Mi madre nunca tuvo los ovarios para tomar las riendas de la situación ni proteger a mi salud mental de ésta, sino que se tomó la licencia de, justamente tomarse licencia casi total del ejercicio de su rol materno por medio del abandono parcial de mi persona. Así es, cuando cumplí diez años no sólo tuve que lidiar con el fallecimiento de un familiar cercano por primera vez en mi vida, sino que además fui víctima de un acto de egoísmo puro: la negligencia.
Mi sobresaliente rendimiento académico se desvanecía de a poco, aparecían signos psicosomáticos como las migrañas y la angustia, empecé a tener contacto con el dolor, la ansiedad, y el miedo.
Por primera vez, estaba completamente sola.
Sola en un departamento de tres ambientes con el actor de aquel doble rol de padre enfermo/protector, que me rompía en mil retazos como a una muñeca de trapo con esa mirada colérica que reflejaban aquellos ojos verdes inyectados de sangre; esa mirada ante la cual yo no callaba la silenciosa respuesta de mis pupilas ahogadas en lágrimas, porque estaba segura de que mi papá no era un monstruo, sino otra víctima. Tuve mucho miedo, sí, pero nunca tuve alguien a quien acudir, por lo que me ví obligada a asumir reponsabilidades que sobrepasaban mis posibilidades, directamente proporcionales a mi edad y madurez.
Cuando mamá se ausentaba por muchas horas el ambiente se tornaba crítico, pero no existía manera de que ella se enterase dado que, a pesar de la existencia de los teléfonos celulares y la posibilidad de adquirir uno, se negaba a hacerlo "Porque me vas a hinchar a cada rato."
Sola.
Pero, al fin y al cabo, soy yo sola la que se lleva todo el crédito de haber apoyado y querido realmente a mi papá, a pesar de sus falencias psíquicas, en devolución al hecho de que él nunca faltó a sus responsabilidades generales como padre, él se ocupó de su única hija y nunca la abandonó.
Ocho inviernos más tarde puedo jurar que Mr. Cecil no es ningún monstruo, porque los monstruos no lloran por un corazón roto.
En fin... Es curioso -muy curioso- que haya pasado este último día de la madre sin la presencia de mi madre ¿No? No triste, sino curioso, y sinceramente fuí más feliz dándole una clase a Cecil de cómo usar su nuevo celular antes de tener que verme obligada a festejar algo que realmente no siento. Los -pocos- años que viví y el psicoanálisis me enseñaron a no buscar/amar/querer aquello que me haga mal y curiosamente el origen de mi neurosis yace en el mecanismo de defensa de caracter escapista de la persona que hoy en día tiene el tupé de llamarme "egoísta".
Algún día voy a poder perdonarte, Mamá. Hoy no, "Hoy me toca a mí".
11.10.10
L'art d'aimer ~ Intro.
Hello sweethearts. Sí, soy yo, la Princesa Rana que se la pasa croando sobre sus tormentos y desamores, entre otras cosas menos lúgubres, supongo [hint: grayscale. This is the part when you all go "ooohhhh" and I go all "duuuuuh". Ok, enough cheap-wannabe-funny jokes for now. Why the heck am I swapping languages inside a parenthesis anyhow?!].
Eh, bueno. El fin de este post tan poco usual consiste en informarles (a los dos, o tres, o tres y dos octavos santos que todavía leen mi whiny crap. Gracias, btw.) que pienso dedicarle un post por día a algunos fragmentos de El Arte de Amar de Erich Fromm que señalé.
A todo esto me puse a hacer anagramas con el título original, "The Art Of Loving" ¿Por qué? Ni idea, pero los resultados me regalaron un rato de flash vía asociación libre.
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